14 noviembre, 2010
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Un ojo cerrado y otro abierto, sólo eso basta para desatar tormentas en toda la nación, en toda la conciencia. -Juá!, pero que lindo gesto, ya se hace tarde, cerremos este capítulo. Ninguna ciencia es capas de definir la conciencia, ni los errados intentos de fenomenología contemporanea lo hicieron y lo haré yo. No, no es un lugar físico, es un proceso. A veces siento que me vuelvo demasiado fome y aburrido, no sé si me estoy volviendo viejo, no sé si terminaré con un vestón a cuadros maloliente, con una boina, bigotes gigantes y lentes, al más puro estilo de los pseudointelectuales que beben café en el barrio Lastarria por las tardes. Vida bohemia, maldita vida quita almas.
a veces sueño que soy un hermeneuta, aunque sería mejor ser un onironauta, pero así está bastante bien, retroceder y producir conocimiento nuevo es el objetivo, eeh.. otra impresión... probablemente, pero escribir sin que nadie entienda incluso cansa, a la basura Heidigger, Lakatos, Weber y Feyerabent. definitivamente, por un minuto, te ves demasiado bien.
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