16 noviembre, 2010

Deaf World.


No acostumbrado a vivir del éxito, se encuentra con una ilusión, verdadera por lo demás. Pero esto atrae extrañamente un efecto perverso sobre su persona. Es necesario vivir cada vez más intensamente con la sensación de romper esquemas, de sentir que el mundo está a sus pies. Cuando el fracaso llama a la puerta cae en una desesperación, una angustia que límita los deseos de sus objetivos. 20 disparos y nada, hoy no es su día, se lava la cara nuevamente, se maquilla y se viste con trapos de seda, todo por captar ese ojo desgraciado que no quiere mirar. 5 disparos más y cree haber encontrado la respuesta, revisión completa del trabajo y rapidamente acentúa su rabia, nada funciona. Quizás es el momento de un vuelco completo, de dejar este afán de encontrar el tesoro, o de seguir disparando. Los sordos jamás querrán escuchar la verdad.

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