
Los días pasan irremediablemente, nos hacemos cada vez más viejos, sin darnos cuenta que tenemos las piernas heridas de tanto clavarse con espinas de rosas, de vomitar palabras que hacen sonreír, y de transtornarnos con utopías. De todas formas, nos conformamos con ver esa realidad que queremos ver, de soñar un día con que ganaste la guerra santa, para un tiempo después volver a estár atado de pies y manos llorando alegrías en el horizonte, mejor me escondo, todo voverá a ser como de costumbre. Nunca molestes a un Cristiano, a ninguno de corazón puro, a veces están muy ocupados rezandole a Dios, ¿a quién le importa si hace un año o dos fue la última vez que te sentiste contento?. Cincuenta y seis, indica que termina mi turno, suerte, el camino es difícil, nos vemos el año próximo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario