30 octubre, 2009

Dime Adios

Llora, sangre, escupe, haz todo lo que tengas que hacer... pero no me mires, no te esfuerces,
la luz no llega a la penumbra, y tus ojos son humanos.
No podrás ver mis lamentaciones, no verás mis manos cansadas, ni los dibujos que tracé en el aire. Así que gírate y elévate, deja que tus manos cojan tierra y espárcela sobre mi cabeza, allá abajo. No son necesarias flores ni tu llanto, esta vez sí es más sencillo. Cúbreme hasta que veas iluminada tu alma, hasta que la penumbra sea intoxicada con risas y caras alegres, cuando ya no me veas más. El camino de regreso es más fácil, ¿no lo sientes?, tu mano va vacia, y el aire ocupa mi espacio a tu lado, te ves hermosa cuándo no estás fingiendo ¿ves que todo se olvida?.
Miras a través del cristal, la lluvia llama a tu puerta, azotando tu alma, los inviernos pasarán una y otra vez hasta que tu piel se queme, hasta que mueran todas tus esperanzas. Yo no podré volver, me acabas de sepultar, y jamás podré salir de allí. Después de todo, yo también soy humano.


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